ūü§™ Una de conspiraciones

Para creer, para sobrevivir

Undamaged Dome
St. Paul's Cathedral se alza sobre los escombros de Londres en 1941. Los creyentes de Tartaria ven la Segunda Guerra Mundial como la culminación de un esfuerzo global para erradicar todo signo de la existencia del Imperio Tartario. (Photo by Charles Trusler/Topical Press Agency/Hulton Archive/Getty Images)Photographer: Charles Trusler/Hulton Archive via Getty Images

Un vasto y tecnol√≥gicamente avanzado imperio "t√°rtaro", procedente del centro-norte de Asia o alrededores, influy√≥ o construy√≥ vastas ciudades e infraestructuras en todo el mundo. Ya sea a trav√©s de un cataclismo repentino o de una decadencia constante y antag√≥nica -y tal vez hace tan solo 100 a√Īos-, Tartaria cay√≥. Sus grandes edificios quedaron enterrados y su historia se borr√≥. Despu√©s de este "gran restablecimiento", los pocos ejemplos de arquitectura t√°rtara que sobrevivieron fueron falsamente refundidos como la obra de constructores contempor√°neos que nunca podr√≠an haber ejecutado edificios de tanta gracia y belleza, y los sometieron a torpes alteraciones.

Xavier Peytibi me pasaba este fin de semana un enlace a un artículo de Bloomberg en el que hablan largo y tendido sobre una conspiración, el Imperio Tártaro, en la que los partidarios sostienen que todo lo que se sabe sobre la historia de la arquitectura es erróneo.

Y es que conspiraciones las hay de todo tipo. Ya habl√© hace unas semanas sobre Qanon y como hab√≠a desembarcado en Espa√Īa y su relaci√≥n con determinados grupos pol√≠ticos. Recordar que en este caso el quid de la conspiraci√≥n es una supuesta trama secreta organizada por un supuesto "Estado profundo" contra Donald Trump y sus seguidores.

Y seguro que habéis oído hablar de los terraplanistas (estos tienen algunas historias muy divertidas), de los antivacunas que aseguran que mediante las vacunas quieren inocularnos un chip de control mental, de los que aseguran que el hombre no llegó a la Luna (bueno que se lo digan a Michael Collins que se quedó a un paso), de los defensores de los chemtrails o incluso de aquellos que aseguraban que el Aserejé era una canción satánica.

Podemos seguir enumerando conspiraciones alrededor de hechos como el 11-S en New York o el 11-M en Madrid, el asesinato de JFK, que Elvis no está muerto, el Coronavirus o incluso remontarnos en la historia y recuperar a los Illuminati una conspiración que recupera el capítulo en el que Homer Simpson entra a formar parte de la logia de los Canteros.

¬ęUna teor√≠a de la conspiraci√≥n es una teor√≠a alternativa a las oficial que explican un acontecimiento, com√ļnmente, de importancia pol√≠tica, social, econ√≥mica, religiosa o hist√≥rica, por medio de la acci√≥n secreta de grupos poderosos, extensos y de larga duraci√≥n¬Ľ

¬ŅQu√© es una teor√≠a de la conspiraci√≥n?

B√°sicamente la gente cree en las conspiraciones porque les resulta m√°s f√°cil, m√°s plausible entender la realidad mediante una historia que le da sentido a todo y no tener que intentar entender la complejidad que nos rodea.

Y la tecnología no es ajena a las conspiraciones. El 5G o el propio Bill Gates han tenido recientemente su protagonismo durante la pandemia. El caso es encontrar responsables a lo que está ocurriendo, un malvado, o grupo de malvados que sean los culpables y de esta manera hacer más razonable lo que nos rodea.

Y no hace falta ir muy lejos para encontrar alg√ļn que otro conspiracionista. Seguro que conoc√©is alguien que dudar√° de las vacunas, que le echar√° la culpa de todo a una mano negra, en definitiva a la mano que mece la cuna. Y no intent√©is explicarles de manera razonada lo inexplicable que puede llegar a ser lo que piensan, que no habr√° manera de sacarlos de ah√≠.

Las conspiraciones llegan a ser creencias que sustentan a la persona, aunque en ocasiones ese apoyo sea d√©bil y provoque m√°s da√Īo que beneficio. Se apoyan en el sesgo de confirmaci√≥n, en el sentimiento de pertenencia, en la necesidad de querer entender lo que ocurre y sobre todo en la fuerza del relato.